La vida es una elección y las personas ordinarias, por ejemplo, eligen el conformismo como camino. Ellos plantean su vida en términos de necesidades: “ni que les sobre, ni que les falte”. “Lo importante es tener salud”, argumenta un consejo muy arraigado. Eso señores, es MEDIOCRIDAD. No son modestos, sino mediocres…pero según consta en la carta magna, es su elección y su natural derecho. Así que gustos son gustos, y estilos son estilos.
Lo cierto es que esa gente no vive, sobrevive. Casi siempre llevan una vida de peseteros, pero la disfrazan de humildad. Fingen modestia, cuando en el fondo lo que hay es carencia.
Si usted quiere descubrir su riqueza, usted tiene que cambiar de perspectiva. Nosotros los seres humanos debemos vivir no en función de lo que necesitamos, sino de lo que tenemos para dar. Su capacidad como persona da para ganar más que un salario.
Lo que tratamos de decirle es que usted todavía no está al 100%. Lo que empuja el progreso es la noble ambición de siempre querer más, porque tan pronto uno descubre que movió una montaña, se da cuenta que tiene la capacidad para ir por otra, y luego por otra y así hasta que la capacidad diga HASTA AQUÍ NOMÁS.
Las personas de éxito no conocemos la palabra CONFORMISMO. Somos agradecidos con lo alcanzado, pero inconformes. Somos alérgicos a la pasividad.
Amigos: los tibios, flojos y resignados patean sus sueños y se acomodan al salario. Los ganadores lo hacemos al revés: pateamos el salario y vivimos en función del sueño. Como diría mi amigo: “los sueños no requieren dinero, producen dinero”.
Amigos: los tibios, flojos y resignados patean sus sueños y se acomodan al salario. Los ganadores lo hacemos al revés: pateamos el salario y vivimos en función del sueño. Como diría mi amigo: “los sueños no requieren dinero, producen dinero”.
Si usted rompe esquemas, romperá su bolsillo. Viva no para comer, sino para cumplir metas. No caiga en la cotidiana estupidez de creer en esa vieja pregunta que dice: “¿para qué trabajar tanto si cuando mueres no te vas a llevar nada?”
Entonces, te das cuenta que, en efecto, no te llevas nada, pero lo dejas todo. ¿Qué quiere dejar usted? ¿Deudas? ¿Un ejemplo mediocre? O, por el contrario, ¿quiere legar un ejemplo de éxito y esfuerzo? El desafío no es lo que nos llevamos, sino lo que dejamos. Así que viva en función de su potencialidad, y no de sus necesidades. Hágase rico apuntando alto.
Entonces, te das cuenta que, en efecto, no te llevas nada, pero lo dejas todo. ¿Qué quiere dejar usted? ¿Deudas? ¿Un ejemplo mediocre? O, por el contrario, ¿quiere legar un ejemplo de éxito y esfuerzo? El desafío no es lo que nos llevamos, sino lo que dejamos. Así que viva en función de su potencialidad, y no de sus necesidades. Hágase rico apuntando alto.

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